¿Álvaro? Sí, el nombre ‘’Álvaro’’ me encantaba aunque para un perro… Lo decidí y le puse Alv.
En ese momento me acordé de que tenía que escribirle un WhatsApp al chico que había conocido hoy.
Le puse ''Hola :)'' no estaba en línea desde hace una hora asique alomejor tardaba en contestarme, dejé el móvil en mi cama y me di cuenta de que mi perro Alv empezaba a llorar muy bajito, lo cogí y lo acaricié para que dejara de llorar porque, ¡si mis padres me pillaran! Guau, me liarian una buena y lo peor, hecharian a este pobre perrito a la calle y no me quiero arriesgar a que pase.
Dejo de gimotear tanto asique me dirigí a la cocina muy despacio para que nadie me pillara con las manos en la masa. Miré despacio para ver si había alguien pero no, tuve la suerte de que nadie estuviera en ese momento en la cocina. Abrí el frigorífico y saque dos salchichas. También cogí un pequeño cuenco y lo llené de agua para que Alv pudiera beber. Subí las escaleras y fui a mi cuarto otra vez. Cuando llegué había una luz que parpadeaba en mi móvil. De lo rápido que reaccione a esa luz casi se me cae el cuenco de agua al suelo, menos mal que no pasó. Puse los cuencos en una esquinita de mi habitación y me tiré en plancha a la cama a coger el móvil.
Pero no, no era él, era mi madre que resulta que estaba en el Carrefour y yo no lo sabía. Mi padre estaba trabajando asique... ¡estaba sola en casa y ni lo sabía! Me aburría asique cogi mi móvil, una correa del perro de mi hermana que se lo había olvidado cuando vino la última vez, cogí un collar de perro que tenía un peluche, se lo puse y salimos dar un pequeño paseo. Alv hizo sus necesidades. Me sorprendió ver que ya estaba educado. Alomejor lo acogió una familia y lo abandonó porque al no tener collar me extrañaba que fuera de alguien.
Me llegó un WhatsApp de mi madre:
''Cariño, voy a recoger a papá del trabajo y nos vamos a cenar por ahí, ¿Te quieres venir?''
La verdad no tenía nada de ganas asique le respondi con un simple ''No gracias mamá, ya me prepararé yo algo''
Empezaba a tener frío asique decidí que era mejor volver a casa.
Llegué un poco exhausta porque había venido corriendo todo el camino. Fui a la cocina,cogí un vaso de agua y me lo bebí. No lo quería admitir pero me estaba muriendo de ganas de que me contestara Álvaro ya. Subí a mi habitación y ví mi móvil parpadeando otra vez. Y sí, era él. Alfin me había contestado.
- ¡Hola caracola! ¿Cómo te va?
- Bien, viendo pasar el día ante mis ojos jaja ¿Y a ti?
- ¡Muy bien!
-Oye, ¿Estás bien? El trompazo que te metiste antes no tuvo pinta de ser muy agradable
-No la verdad esque fue de todo menos agradable. Tengo un pequeño moratón pero no es nada preocupante gracias ¿Tu cómo estás?
-¡Yo estoy bien!
-Me alegro. Bueno te dejo un rato que me estoy muriendo de hambre. Después hablamos si eso ¿vale?
-¡Claro!
Si, no paraba de sonreír, era un chico muy simpático. Recordé que aún no había visto su aspecto asique puse su foto de perfil. Mi reacción fue impresionante, yo conocía a ese chico, me sonaba haberlo visto en alguna parte pero ahora no se me venía a la mente a qué me recordaba. Bloqueé el móvil y me fui directa a la ducha.
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